Cuando termina “el plan  de marketing” empieza el Trade Marketing, que es la “forma concreta” de llevarlo a cabo en el mercado, con los clientes, los consumidores, con políticas concretas, con las personas y los recursos adecuados.

La mayoría de las empresas se equivocan aquí: en la ejecución. Hay que tener claro que es mejor hacer pocas cosas y muy bien hechas y hasta el final; que muchas que después no se llevan a cabo. Esto resta credibilidad en el mercado y en el propio equipo.

Históricamente se suele fallar en la fase de “aterrizar” el márketing. En muchos casos no hará falta tener departamentos o personas dedicadas en exclusiva al Trade Marketing, pero si no se acierta en la implementación y ejecución, nos quedaremos en un “marketing aéreo” que no funcionará y que no logrará llegar a clientes y consumidores. Nos habremos quedado a mitad de camino

En este área habrá que definir con qué recursos contamos para no ser “teóricos” e implementar y llevar a cabo lo que pretendemos. En muchas ocasiones es más importante como ejecutamos que el contenido del plan de marketing. Más vale un plan “mediano” bien implementado que un plan “genial” mal ejecutado.

Hay focalizarse en la ejecución,  en lo que realmente creemos que va a funcionar. No se puede “ir a por todas”. Las políticas de precio, promoción, merchandising, sampling, etc deberán definirse muy bien para conseguir objetivos duraderos.