Las 2 cadenas de la FM que hay que sintonizar en las empresas organizadas

Las “2 cadenas de la FM” que hay que sintonizar en las empresas.

 

Se dice que una empresa sin objetivos es como un “pollo sin cabeza” y parece que cualquier tipo de empresa en la vida debiera tener un objetivo. De hecho “no hay viento favorable para un barco sin un rumbo”. Para tener rumbo hay que tener un objetivo.

En la “tipología” de empresas, se critica mucho a las grandes porque son lentas, burocráticas y porque sus ejecutivos tienen pocas atribuciones y están sometidos a un control excesivo.  Todo ello hace que se funcione de manera poco eficiente.  Sin embargo, estas grandes  suelen tener  un sistema de dirección por objetivos y eso es algo que muchas empresas deberían imitar.

En el otro “extremo”, las empresas más pequeñas (familiares muchas de ellas) están “sobradas” en atribuciones y se pueden mover con mucha más flexibilidad y menos burocracia. Sin embargo me llama la atención que en muchas ocasiones, en ese tipo de empresas no están claros los objetivos. A veces es el empresario el que “no ha tenido tiempo de definirlos”. Los tiene en su mente de manera intuitiva, pero no están objetivados ni escritos, ni se dirige al equipo en función de ellos. En otras ocasiones si están definidos pero no “aterrizados” al resto del equipo de una manera “sencilla y desglosada” para que lo puedan entender.

Se produce en muchas ocasiones el mal endémico de la falta de comunicación interna. Ocurre en demasiadas momentos,  la típica situación en la que el jefe cree que se ha explicado y el equipo no se atreve a decir que no lo han entendido. Esta situación es crítica. Hay que asegurarse que el equipo conoce bien en qué consisten los objetivos, cómo se concretan y con qué herramientas han de conseguirlos.

Para ello, hace muchos años aprendí, que las dos claves son: FOCO y MÉTRICA (FM)La primera es el FOCO. Hay que tener tan claros los objetivos, que debemos ser capaces de resumirlos rápidamente y de memoria. Hay que elegir,  enfocarse y decidir cuáles son los más importantes. “El que mucho abarca, poco aprieta”. La experiencia me ha demostrado que cuando se hace la apuesta por priorizar y decidir los objetivos que son realmente claves, las cosas funcionan mucho mejor. El equipo une sus esfuerzos en esos “focos clave”o prioridades y se consiguen esos objetivos de una manera más eficiente. Si esto se repite consistentemente a lo largo de los años, el equipo acaba teniendo claro que lo que se dice en la empresa es verdad,  … “va a Misa” y que hay que ir a por ello.

La segunda clave es la MÉTRICA. Cada día es más claro que profesionalizar consiste en tener métricas objetivas y adecuadas para realmente poder medir los resultados. El “mas o menos” y la intuición mal entendida son los dos enemigos de la mejora profesional. Detrás de la estrategia han de venir los números que la definan; aunque no sean perfectos (lo mejor es enemigo de lo bueno). Una estrategia sin números se la lleva el tiempo. Solo lo que se mide puede tener éxito o fracaso.

Ya lo dijo William Thomson Kelvin, físico y matemático británico (1824 – 1907): “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre.“

Solo faltaría ya el SEGUIMIENTO. Aquel objetivo del que no se hace seguimiento queda en el olvido. Desaparece. El idioma del seguimiento es el idioma de la consistencia; de la dirección profesional.

En resumen: FOCO y METRICA (FM) son las dos cadenas que las empresas han de sintonizar en la FM de la Gestión. Y han de ser acompañadas de la sintonía del SEGUIMIENTO.

 

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