¿Training o Formación?

Las dos palabras se refieren a lo mismo pero a la vez reflejan conceptos y planteamientos distintos.
La palabra Formación nos lleva a cursos, plan de formación, formación bonificada, formación semipresencial, liderazgo, horas, créditos, etc
En la palabra Training (mejor que entrenamiento para no confundirnos con temas deportivos), encontramos más coincidencias con habilidades, entrenar, prácticas, enseñar, aprendizaje, desarrollo, etc. Training alude a conceptos más tangibles, más prácticos y más enfocados a la actividad concreta en el puesto de trabajo.
Las empresas suelen tener su “plan de formación”, lo cual es positivo y necesario. Sin embargo en muchas ocasiones, las empresas no están muy acertadas en cómo lo llevan a cabo. A qué es debido? Creo que hay varias razones que suelen replicarse en muchos casos:
1. Las empresas no saben bien lo que quieren y necesitan
2. No han definido claramente lo que necesitan que sus equipos aprendan y/o mejoren
3. No tienen una definición clara de los puestos de trabajo y por tanto, de las habilidades requeridas para los mismos
4. No se ha hecho una detección de necesidades pormenorizada y fijada en un horizonte temporal (muy importante esto último)
Todo esto lleva a improvisar el plan de formación con los consiguientes errores:
1. Encargamos “formación estándar” para una empresa que no es estándar sino concreta y siempre “especial”.
2. Delegamos la responsabilidad de ejecución del Plan de Formación, en empresas generalistas y no especializadas; que no conocen a fondo la empresa y … no siempre elegimos a las mejores.
3. La formación impartida no está alineada con la estrategia de la empresa
4. No sirven para definir los focos y prioridades concretas de la empresa.
5. No ayuda a mejorar competencias y a cambiar actitudes concretas de los empleados.
6. Y sobre todo no está enfocada y dirigida a trabajar mejor y más eficientemente en esta empresa, en este momento y con la estrategia actual

El Plan de formación ha de estar unido al negocio, por lo que se debe conocer bien la empresa, los puestos, la historia de la Compañía, el mercado, los clientes, las dificultades, las equivocaciones cometidas, las debilidades, etc.
Ello va a ser imprescindible a la hora de definir las necesidades de formación, para integrarlas en la estrategia, conformando un Plan que ayude a conseguir los objetivos, utilizando un mismo lenguaje y utilizando las herramientas tecnológicas de la propia empresa.
Se trata de un trabajo riguroso en el que hay que acertar para maximizar un presupuesto, el de formación, que nunca es excesivo en nuestras organizaciones. No es que sea complicado, pero si no se está implicado de verdad en el negocio, es mucho más difícil acertar. Ese análisis de necesidades lo tiene que hacer la empresa. Si no es capaz … tiene un problema.

El Training es como la hermana práctica de la Formación. A veces en la empresa se habla de Entrenamiento solo cuando alguien se incorpora. Se imparte un entrenamiento teórico-práctico de acogida, se acaba el periodo de training … y ¡a producir!
El entrenamiento ha de ser constante, continuo y consistente. Nos quejamos mucho del personal pero a veces no estamos a la altura del entrenamiento que les proporcionamos y de la comunicación interna que hace falta para que las personas estén integradas, informadas y concienciadas.
La cultura anglosajona tiene respecto al entrenamiento una característica interesante y diferencial respecto a la nuestra. Suelen definir de manera más concreta, rigurosa y explícita lo que la empresa quiere que hagan sus empleados. No deja mucho espacio a la improvisación. A lo que nosotros llamamos más o menos o a mi manera. Parece además, que el grado de cumplimiento de los empleados respecto a lo definido es mayor.

Es verdad que la letra mata el espíritu y que cuando las conductas emanan de un entrenamiento sin alma, el resultado es falso, es como de plástico y tiene poco valor; pero no es menos verdad que cuando se descuida el entrenamiento continuo, cuando casi todo se deja al libre albedrío de cada uno y cuando el grado de disciplina y compromiso es bajo, todo redunda en un peor resultado.
Cada día estados más convencidos de dedicar tiempo a entrenar a los equipos. Entrenamiento continuo, no de conceptos teóricos sino de las herramientas, conductas y habilidades que son necesarias en este momento en este empresa.
Para ello el entrenamiento será más actual, más adaptado, más consistente con la realidad de la empresa, más acorde con la estrategia y por tanto más práctico y útil. El equipo lo agradecerá y la empresa también.