“El jefe infiltrado”

La importancia del Reconocimiento

No sé si has visto alguna vez este programa de Televisión. Se trata de infiltrarse en el trabajo de los empleados desde la dirección para poder ver “in situ” la realidad de la empresa; sus luces y sus sombras.

No cabe duda de que al ser un “reality show” todo está muy teatralizado, pero sobre todas las cosas interesantes que se podrían extraer, la que más me interesa es la fase final, cuando el directivo cita en las oficinas centrales a las personas con las que ha estado.

Las personas citadas no saben a qué van y en la entrevista con el jefe infiltrado se producen dos momentos intensos y de distinta naturaleza. Por un lado la parte negativa en la que el jefe le recuerda las actividades mal realizadas o actitudes negativas. Son momentos de mucha tensión donde el empleado se siente muy mal al sentirse pillado e incluso piensa que por ello le van a despedir.

Pero yo quiero poner el acento en la segunda parte de la entrevista, cuando llega el momento del reconocimiento. Creo que es el momento cumbre del programa. Es cuando surge en el 90% de las ocasiones las lágrimas y los sentimientos más profundos. Es muy superior en carga emotiva que la parte del correctivo y casi todos ellos verbalizan de alguna manera que eso no se les va a olvidar nunca y que les servirá de acicate para mejorar y comprometerse con más intensidad en su trabajo.

A todos nos han comentado en alguna conferencia, curso etc, que el reconocimiento es muy importante y que en las personas, las motivaciones  positivas ayudan a mejorar mucho más que las negativas. Pero es curioso; si lo sabemos teóricamente y además lo hemos experimentado personalmente, ¿por qué lo practican tan poco los que dirigen personas? ¿Por qué tenemos tanto miedo a decir a las personas de nuestro equipo que lo han hecho bien y darle la enhorabuena? ¿Tenemos el modelo mental a través del cual pensamos que se lo van a creer y se van a relajar? ¿No confiamos en los frutos del reconocimiento? ¿Los tratamos como si fueran niños que malentienden el halago?

El reconocimiento no está reñido con la corrección. Ambas acciones son complementarias y necesarias para el equilibrio en la dirección de personas; y siempre con suavidad.

Y si esto es así, ¿por qué abusamos tanto de la corrección y somos tan parcos en el reconocimiento? Conocer poco la naturaleza humana es el origen a veces de ser poco humanos. Tema para la reflexión.

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